Invitaciones de boda
Enviáis un enlace por WhatsApp. Cada familia abre un sobre, lee la invitación y confirma ahí mismo — quién viene, qué come y qué no puede comer. Vosotros lo veis todo actualizado, sin perseguir a nadie.
99 € una sola vez · Sin cuotas · Sin publicidad
La fecha, el sitio, el horario, el menú y vuestras fotos. Lo que dejéis en blanco sencillamente no aparece.
Por familias, con un teléfono o un correo. Cada familia recibe su propio enlace, distinto del de las demás.
Por WhatsApp, desde vuestro móvil. Las respuestas van llegando solas a vuestro panel, persona a persona.
En una dirección con vuestros nombres. Fotos, horario, cómo llegar y todo lo que queráis contar.
Un sobre que se abre, con vuestra tipografía, vuestros colores y la rama que elijáis. Se ve igual de bien en un móvil de 2018.
No por familia: si la abuela no puede viajar, son tres a la mesa y una disculpa, y así queda apuntado.
Cada invitado elige su plato y avisa de lo que no puede comer. El catering recibe una lista, no cuarenta mensajes.
Arrastráis a cada invitado a su silla. Quien dice que no viene se levanta solo de la mesa.
Una lista con fechas para no olvidar nada, y un presupuesto donde comparar ofertas y aceptar una.
Un enlace y vuestros invitados van llenando un álbum de polaroids con las fotos del día.
Tipografías, colores y ramas a elegir. Cambiáis uno y cambia todo a la vez: web, invitación y álbum.
Un pago, y ya
IVA incluido. No hay plan mensual, ni versión gratis con marca de agua, ni un precio distinto según cuántos invitados seáis.
EmpezarLa invitación no pide instalar nada ni registrarse: se abre en el navegador del móvil y se contesta con dos botones. Aun así, siempre podéis confirmar vosotros a mano a quien os lo diga por teléfono.
Sí. La invitación no es una imagen: se genera cada vez que alguien la abre. Si cambiáis la hora del autobús, cambia para todos, también para quien ya la había abierto.
Cada familia tiene un enlace distinto e imposible de adivinar, y es ese enlace el que abre su invitación. No hay listado público de invitados ni buscador por nombre.
Se guardan cifradas, se usan solo para la lista que recibe el catering, y se borran solas dos meses después de la boda. No hacen falta diagnósticos: basta con lo que no se puede comer.
Sí. Podéis dar acceso a quien queráis — a vuestra madre, a un hermano o a la wedding planner — y trabajáis los dos o los cuatro sobre la misma boda.
No. Rellenáis un formulario, subís vuestras fotos y elegís colores en un desplegable. No hay nada que instalar, ni dominio que contratar, ni plantilla que montar.
Escribidnos y en el mismo día tenéis vuestra boda montada.
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